Son como un millón de agujas incrustadas en mi cerebro.O como cientos de flechas lanzadas por cientos de arcos que sobrevuelan los cielos
y luego bajan hacia los cuerpos de las víctimas.
El sonido es igual a ese estallido sobre los aires.
O al canto de miles de grillos en las noches primaverales.
O son también como decenas de cruces de avenidas en ciudades tumultuosas.
Esa imagen en cámara rápida de autos que van y vienen,
que frenan y acosan y hostigan y ruedan.
Y el eterno bramido de motores y bocinas y luces intermitentes...
O podrían semejarse a la jaula de los monos.
Cuando no acaban de chillar.
Y saltan desde la copa de los árboles y luchan entre ellos y saltan y se esconden...
Y aúllan, aúllan, aúllan...
En el mejor de los casos pueden ser como rayos y truenos en una noche tormentosa.
Llenan el cielo de luces los relámpagos cargados de energía
y chocan la nubes erráticas llevadas por el viento huracanado...
....
...Cuando me doy cuenta... ruego por que la tormenta se convierta en mansa lluvia,
cuyas gotas caigan calmada y acompasadamente sobre los techos.
O que los simios se calmen y se duerman tan sólo un rato
o por lo menos que, dulcemente, se entretengan meciéndose en las ramas.
O que las calles se vacíen y que quede la ciudad desnuda de habitantes.
O que la guerra se acabe.
O que los grillos se marchen.
Y que las voces de mi cabeza, finalmente, se acallen...
PAOLA
MARAVILLOSA DESCRIPCIÓN DE LOS PENSAMIENTOS QUE NOS ENLOQUECEN, QUE NOS ACECHAN, QUE NOS INVADEN.
ResponderEliminarHERMOSA Y TÉTRICA DESCRIPCIÓN.
HABRA QUE APRENDER A ACALLARLOS...
JAZMÍN BLANCO.