Bienvenidos al sitio donde con toda humildad publico las canciones que mi Daena me dicta. Me susurra despacito cada palabra a ese oído que no es el físico, sino que está mucho más allá de mi entendimiento humano. Porque lo esencial, como diría el Principito, es invisible a los ojos...



viernes, 22 de abril de 2011

CRUCIFIXION

"No puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en la mar"
(Antonio Machado)


Por qué preferimos al Jesús caminante, al Jesús que reía y que pasaba sus días en contemplación o camaradería con sus apóstoles?
Por qué sentimos que sus llagas nos molestan, sus espinas nos duelen, sus clavos incrustados nos lastiman?
Si ambos: el agonizante y el peregrino son el mismo...
Si ambos: el crucificado y el que camina sobre las aguas, son el mismo...

La muerte nos espanta, el dolor nos sobrecoge...
No podemos, no queremos asumirlos como propios
No tenemos el suficiente coraje para transitarlos con los ojos bien abiertos,
sintiendo el peso de nuestra cruz sobre los hombros,
sintiendo la humedad de la sangre en nuestra frente,
sintiendo que somos carne, sangre y huesos…

Qué pasaría si sintiéramos la crucifixión absoluta de cada una de nuestras vidas transitadas.
Si simplemente pudiéramos reconocer que estamos muriendo en cada paso,
que estamos dando nuestro último suspiro en cada respiración...

Veríamos, tal vez, la belleza de la muerte?
Esa muerte que, si la vivimos en vida, nos libera.
Nos libera a cada instante de cada clavo que nos ata a la cruz...

Morir cada uno de nuestros errores, morir silenciosa y sin farsas cada momento equivocado.
Morir nuestros miedos, morir nuestros deseos...
Morir digna y calladamente en la cruz, sin reproches hacia nadie, sin insultos, sin llantos...
Simplemente morir.

Para elevarnos, más allá de la carne y la sangre.
Y resucitar... al tercer día...

PAOLA

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