
Silencio dijo el sombrerero
y atacó las cabezas de todos los que hablaban
y a cada una le regaló un modesto sombrerito de fieltro
para adornar con sus tonteras las esquinas del infinito.
Silencio dijo el vendedor de pájaros
y atacó los ojos de los que miraban
y silenció los píos de todas las especies
y acalló las mentes de los incautos.
Silencio dijo entonces la Venerada Infame
que levantó su vuelo cual prostituta enferma
y supo que entonces todos escucharían el grito ahogado
de su letal lengua envenenada.
Silencio todos gritó el lagarto
que se arrastraba indefenso y hostil por los pantanos.
Yo soy el rey de este inmundo surco
y ante mi deben humillarse malditos humanos.
Y el silencio se hizo, -sólo en la superficie-
porque adentro gritaban una y todas a la vez
esas voces incognoscibles
que ahogaban, paradojicamente, al silencio
PAOLA
Todo lo que escribís me gusta, pero este me facino!
ResponderEliminarquieren callar al sabio pero su interior es mas fuerte
ResponderEliminar¡No pienses! ¡No veas! ¡No hables! ¡Revuélcate en el fango!...asi serás mi esclavo!!! Asi te dominaré!!! pierde tu identidad!.....pierde todo...
ResponderEliminarAsi somos esclavos del mundo... de sus gobernantes. Nos convertimos en robots! Bien Pao... escalofriante...
Tenemos que aprender a SER LIBRES, sólo se consigue liberando nuestro interior...sabiendo quienes Somos!