Bienvenidos al sitio donde con toda humildad publico las canciones que mi Daena me dicta. Me susurra despacito cada palabra a ese oído que no es el físico, sino que está mucho más allá de mi entendimiento humano. Porque lo esencial, como diría el Principito, es invisible a los ojos...



domingo, 24 de junio de 2007

LA UNION



Ama, Nut
La Tierra te está esperando.
Ama sin límites, hermosa reina del cielo,
púdica ninfa del éter.
Tu amante eterno te aguarda, escondido entre el verde follaje de sus dominios terrestres

Tu padre, dulce Nut, no aprueba ese amor.
Tu padre, el Eterno Innombrable, quiere protegerte de las desdichas.

Corre! Vé hacia los brazos de Geb!
Arrebújate en su calor.
Siente el arrojo de su cuerpo infinito.
Siente la dulce desdicha del pecado.

De tu vientre honesto nacen los hijos
que gobernarán a los hombres.
Madre buena. Bajas con ellos.

Y la serpiente emprende su perpetuo camino.
Paola

jueves, 14 de junio de 2007

AMOR MIO



Cómo explicar el éxtasis?

Esa increíble sensación de amor inmenso e inconmensurable?
Cómo describir esa, Tu Mirada, cuando me observas...

Cuando nos fundimos uno en otro, cuando somos Uno.

Cómo se expresa con palabras ese gozo inmenso del corazón,

que estalla pero no duele, que cruje pero no se quiebra.

Es imposible, Amor.

Sólo Tú y yo -Inmenso Amor Divino- cada vez que coincidimos

lo comprobamos.

Paola

jueves, 17 de mayo de 2007

CAMINO

Inspirado en el poema “Itaca” de Konstantínos Kaváfis.


Soy el camino. O el caminante que hace camino.
Al principio mi caminar era errático, no sabía cuál era mi meta. O no la quería ver. Mi Ítaca era lejana, imprecisa, borrosa. Allende los mares sabía yo que se encontraba, pero mi miedo hacia cíclopes, lestrigones y monstruos marinos era aún más intenso que mi deseo de navegar hacia ella.
Sirenas monstruosas y al mismo tiempo magnéticas me retenían en mis islas desoladas de miserias y agobios humanos. El maléfico Poseidón detenía mi barca con huracanados vientos cada vez que intentaba zarpar.
Entonces... un día miré hacia el éter. Y vislumbré las estrellas del cielo. Miles. Millones de estrellas desperdigadas. Pequeños soles innumerables plagados de luz blanca, pura, purificante. Y supe, entonces, que mi camino no estaba solamente en el mar, en la vida, en la tierra, sino y fundamentalmente, en las alturas.
Allá, en lo alto, junto a ellas, mis hermanas, las estrellas sempiternas de luz que me alumbrarían el caminar.
Y supe entonces que si bien mi barcaza vieja y desvencijada se encontraba aquí, que era en ella que debía transitar mi andar por estos mares, era allá, en el cielo, donde debía dar mis pasos. Tal vez pequeños e imperceptibles, pero siempre firmes. Uno por uno, sin prisa. Aprendiendo y aprehendiendo cada una de sus constelaciones, recibiendo los mensajes cósmicos e ir descubriendo sin dudar los reinos de estos viajes interdimensionales.
Supe, entonces que soy caminante del cielo, pero que mi misión fundamental es unir los caminos que acoplan el cielo con la tierra, el mar de abajo con el mar de arriba.
Así emprendí mi viaje. Desafiando a Poseidón. Enfrentando mis miedos internos y externos. Guerreando con Sirenas, con Titanes y con todos los monstruos que se me han presentado desde entonces para mostrarme quién soy y quién no quiero ser. Mostrándome una imagen en un reflejo equívoco de un espejo paranoico. Y fui entendiendo que si yo no los invocaba, tales criaturas no se me presentarían. Que estaba en mí y en mi conexión sideral el no encontrarlos en mi camino.
Entonces, desde ese momento de luz, caminé en un cielo estrellado, no siempre despejado de tormentas, pero siempre, innegablemente, con luces perennes escondidas entre las centellas.
Paola





jueves, 10 de mayo de 2007

La Revolución de la conciencia


DEBO MORIR: es un paso sabio y comprometido. Difícil pero posible. Eliminar mis miserias.

DEBO NACER: energías que debo transmutar, convertir en divinidad.

DEBO SACRIFICARME: Por aquellos que aún no viven.


Siempre presente. Siempre atenta. Siempre despierta.
ALERTA
Mantente despierta
expectante.
Escucha cada uno de tus latidos
uno por uno.
Siente la respiración que entra
que sale
que entra
que sale...
Acomoda tus brazos en el vacío.
Suspira.
Sueña.
Cierra los ojos.
Abrelos.
Mira cada detalle que pasa,
cada persona que viva.
Recuéstate en tu silencio
y escucha,
oye,
presiente.
Cada vez que quieras
tú estás
ahí, solapada.
Cada vez que puedas.
Cada segundo es hoy.
Mantente despierta
Paola

Horas

Las horas tímidamente se asoman
una por una...
No atacan el tiempo.
No lo destruyen.
Simplemente pasan
minuto a minuto,
encuentran su lugar
y pasan.

Yo las veo caminar
sentada en un lugar del tiempo.
No las sigo.
Sólo las observo como van
y espero.
Sólo espero.

En otro momento
iba tras ellas
corría en su búsqueda
no encontraba sosiego
pues no me esperaban...
seguían
seguían
seguían

Y ahora... tan quieta,
tan sola,
sólo las miro correr.
Y me inunda la paz.

Paola

sábado, 7 de abril de 2007

REFLEXION

Soy una carga del destino que llora sombras en la muerte.
Soy aquella voz que grita buscando respuestas.
¿Soy o no soy nada?
Miro al infinito y no veo más que estrellas desperdigadas...

¿Quién bloquea mi mirada?

¿Quién me llama a la distancia?

viernes, 6 de abril de 2007

FEDE


Federico es mi hijo... Increíble hombre-niño al cual hoy la vida me mantiene lejos. Tal vez para aprender algo que aún no comprendí. Pero él, con su decisión de quedarse me está enseñando el respeto a la libertad de cada uno, la valentía de la aceptación.


Y yo lo amo. Incondicionalmente lo amo. Y aún en esta distancia que nos separa, estamos tal vez, más unidos que nunca. Solamente tenemos que parar la mente, para estar juntos, para sentirnos presentes, para sabernos eternamente acompañados.

Hace un mes le escribí este pensamiento. Lo comparto con ustedes, y con él.


¿Qué esconden tus ojos, hermoso niño mío,
cuándo me escrutas sabiamente cada movimiento?
cuándo desde lejos me miras más allá de la distancia?
cuándo penetras tu mirada más allá de los cristales?...

Cuántas cosas perdidas se nos van con el tiempo...
cuántos momentos eternos que no recuperaremos...
tu voz presagiando tus temores escondidos,
tu paz olvidada en algún rincón de tu memoria...

Hijo! si supieras cómo y cuánto te AMO!
Si pudieras comprender que si por mi fuera
todo el dolor de tu espíritu lo pasaría al mío
cada lágrima tuya caería de mis pupilas
para evitarte el sendero plagado de espinas,
para aliviarte la pena
para dejarte vacío...

Hijo! si pudieras tan sólo aprender
que la vida no es eso...
Que tú no eres eso que te atormenta,
y te arranca y te desgarra.
Si quisieras animarte, sólo a SER, sin pensarlo
yo estaría contigo, siempre y a cada momento,
como lo estoy ahora, igual, atrapada a tu sufrimiento.

Pequeño Cóndor, niño eterno, increíble hacedor de tu vida, ¡VUELA!
vuela hacia tu interno amor desperdigado
hacia aquella paz, solemne, de los tiempos.


Mami

jueves, 5 de abril de 2007

La Canción de Tilopa

Tilopa, sin duda el mas grande de todos los Siddhis de India, nació en Bengala el 988 AD. Como muchos otros grandes Siddhis, nació en una familia de Brahmines. Así fue destinado a ser el purohit (sacerdote) personal del Rey de Visnunagara, en la región meridional de Bengala Occidental, India. Fue visitado también por un ser espiritual , una dakini, en la forma de una mujer vieja horrorosa. Ella hizo claro para el que aquellos que el creía que eran sus padres, solo eran padres de este mundo material, y que sus padres verdaderos eran la sabiduría primordial y el vacío universal, declarando: "tu padre es Cakrasamvara y tu madre es Vajravarahi."
Con o sin la ayuda de la dakini, que apareció en momentos importantes en su vida para dirigir su progreso, él vio el vacío de su papel que evidentemente no lo dirigiría sobre el sendero del Despertar. Como muchos otros maestros, dejó su vida y la vieja casta para vivir entre los pobres. Una noche dejó su hogar y se unió a la casta de pescadores de Bengala, la casta más pobre en esa región. Escogió para vivir a una joven prostituta llamada Dharima, que sorprendentemente compartió también sus aspiraciones espirituales. La leyenda, para aumentar quizás innecesariamente la eminencia espiritual de Tilopa lo ha convertido en un trabajador bajo Dharima, bajando así su importante papel en la vida de Tilopa. Para ganarse la vida, Tilopa golpeó sésamo, produciendo aceite de sésamo. Su nombre es la raíz de la palabra de Bengali "Til," que significa "sésamo." Trabajó de día en la trituración de semillas de sésamo, y por la noche meditaba en compañía de Dharima. Eventualmente con la diligencia y perseverancia de ellos, ambos alcanzaron el despertar, recibiendo la verdad del Estado Primordial.
Su fama se extendió rápidamente y la gente de la región se reunía para oír sus poemas y canciones. Un gatha famoso, el de Ganga Mahamudra Upadesa Ganga Ma, llamado también EL CANTO DE MAHAMUDRA, dicho para ser recitado en las orillas del río sagrado de Ganges.
Se la regalo

Mahamudra trasciende las palabras y símbolos,
pero para ti, Naropa, he decir esto:
“El vacío no necesita apoyo;
Mahamudra descansa en la nada.
Sin hacer ningún esfuerzo;
permaneciendo relajado y natural
puede uno romper el yugo
y obtener de esta manera la Liberación.

Si ves el vacío cuando contemplas el espacio;
si con la mente observas la mente,
destruyes las distinciones
y alcanzas el estado de Buda.

Las nubes que vagan por el cielo no tienen raíces,
ni hogar,
ni tampoco los diversos pensamientos que flotan en la mente.
Una vez contemplas la propia mente,
cesa la discriminación.

En el espacio se forman figuras y colores,
pero ni el negro ni el blanco tiñen el espacio.
Todo emerge de la propia mente;
la mente no es manchada ni por virtudes ni por vicios.

La oscuridad de siglos no puede ocultar el brillante sol,
ni tampoco los largos kalpas del samsara
pueden ocultar la esplendorosa luz la mente.

Aunque se utilizan palabras para explicar el Vacío,
el Vacío como tal no puede ser nunca expresado.
Aunque decimos: `La mente es tan brillante como la luz´,
ésta trasciende palabras y símbolos.
Aunque la mente es en esencia vacío,
contiene y abarca todas las cosas.

No hagas nada con el cuerpo; sólo relájalo..
Cierra la boca firmemente y guarda silencio.
Vacía tu mente y céntrate en el vacío.
Como un bambú hueco relaja tu cuerpo.
Sin dar ni tomar, pon tu mente a descansar.
Mahamudra es como una mente que a nada se apega.
Practicando así, a su tiempo alcanzarás el estado de Buda.

Ni la práctica de mantras ni el paramita,
ni la instrucción en sutras y preceptos,
ni las enseñanzas de escuelas y escrituras,
proporcionan la realización de la Verdad innata.
Si la mente llena de deseo busca una meta,
solamente logra ocultar la Luz.

Aquél que observa los preceptos tántricos
y sin embargo hace discriminaciones,
traiciona el espíritu del samaya.
Cesa toda actividad,
abandona todo deseo,
deja que los pensamientos surjan y desaparezcan
como las olas del océano.
Aquél que nunca contradice el no-morar-en-nada,
ni el principio de la no-distinción,
cumple los preceptos tántricos.
Aquél que abandona sus deseos
y no se aferra ni a esto ni a aquello,
percibe el verdadero significado que expresan las escrituras.


En Mahamudra todos los pecados son incinerados;
en Mahamudra uno es liberado en la prisión del mundo.
Ésta es la suprema antorcha del Dharma.
Los que no creen en ella, son tontos que para siempre se revuelcan en el sufrimiento y la miseria.

Para luchar por la liberación
uno debe depender de un Gurú.
Cuando tu mente reciba sus bendiciones,
la emancipación estará a tu alcance.

De este modo, todas las cosas de este mundo
resultan insignificantes;
no son más que semillas de dolor.
Las pequeñas enseñanzas pequeñas te llevan a actuar;
uno debe seguir sólo las grandes enseñanzas.


Trascender la dualidad es la visión del rey.
Conquistar las distracciones es la práctica de los reyes.
El camino de la no-práctica es el camino de todos los Budas.
Aquél que recorre ese camino alcanza el estado del Buda.

Este mundo es transitorio,
como los fantasmas y los sueños, sin substancia alguna.
Renuncia a él y abandona a tus parientes,
corta los cordones de la lujuria y del odio
y medita en los bosques y montañas.

Si dejas de luchar y permaneces relajado y natural,
pronto obtendrás el Mahamudra
y alcanzarás lo inalcanzable.

Corta la raíz de un árbol y sus hojas se secarán;
corta la raíz de tu mente y el samsara se desvanecerá.
La luz de una lámpara dispersa instantáneamente
la oscuridad de largos kalpas;
la intensa luz de la Mente quemará, como un rayo,
el velo de la ignorancia.

Quien se aferra a la mente
no ve la verdad de lo que está más allá de la mente.
Quien se esfuerza en practicar el dharma
no encuentra la verdad que está más allá de la práctica.
Para conocer lo que está más allá de ambas, mente y práctica,
uno debe cortar de raíz la mente
y observarlo todo en total desnudez.
De esta forma, uno deja de lado toda distinción
y permanece tranquilo.

Uno no debe dar ni tomar, sino permanecer natural,
porque Mahamudra está más allá
de toda aceptación o rechazo.
Puesto que alaya es no-nacido,
nadie puede obstruirlo, ni mancillarlo.
Al permanecer en el reino de lo no-nacido
toda apariencia se disolverá en el Dharmata,
y la voluntad y el orgullo se desvanecerán en la nada.

La comprensión suprema
trasciende «esto» y «eso».
La acción suprema
maneja todas las situaciones, sin apego.
La realización suprema
es tomar consciencia de lo inmanente, sin esperanza.

Al principio, el yogui siente que su mente
se precipita como una cascada;
a mitad de su curso fluye lenta y plácida,
como el Ganges;
al final es como un grandioso y vasto océano
donde las luces del hijo y de la madre se funden en una sola.

Daena


El nacimiento de cada hombre está presidido por un ángel llamado Daena, que tiene la forma de una niña bellísima. La Daena es el arquetipo celeste a cuya semejanza el individuo ha sido creado y, al mismo tiempo, el testigo mudo que nos espía acompaña en cada instante de nuestra vida. Sin embargo, el rostro del ángel no permanece inalterable en el tiempo, sino que, como en el retrato de Dorian Gray, se transforma imperceptiblemente a cada gesto, a cada palabra nuestra, a cada pensamiento. De este modo, en el momento de la muerte, el alma ve a su ángel, que según la conducta de su vida viene a su encuentro transfigurado en una criatura aún más bella o en un demonio horrendo, y que susurra: «Yo soy tu Daena, la que han formado tus pensamientos, palabras y actos.»