Bienvenidos al sitio donde con toda humildad publico las canciones que mi Daena me dicta. Me susurra despacito cada palabra a ese oído que no es el físico, sino que está mucho más allá de mi entendimiento humano. Porque lo esencial, como diría el Principito, es invisible a los ojos...



jueves, 23 de agosto de 2012

LA EMPERATRIZ



"Sube al carro, y comienza de una vez La Vida Entera.
Sin partes. No la dividas. Entera.
Goza cada momento y vivencialo.
Siente cada temblor de tu cuerpo, cada puñalada del destino, cada sofoco de tu respiración.
Ya es tiempo.
No se puede seguir aguardando una batalla infinita entre ángeles y demonios.
Eso, también es división.
Eso, también es sentirse fragmentado.

Todo es una sola sensación. Y son todas al mismo tiempo.
No hay diferencias ¿no lo notas?
No hay igualdades ¿no lo notas?

Toda la vida está llena de emociones y sentimientos. De felicidad y satisfacción.
El mundo fue hecho para ser disfrutado. ¿qué esperas?
¿Esperas que pase algo? ¿que las cosas sean distintas? ¿que el mundo cambie? ¿que el hombre sea lo que ya Es?

Todo está ahí. En el mismo espacio y tiempo.
No hay límites, tampoco hay infinitudes.
Sólo está ahí. En el aquí y el ahora.
Gózalo. No esperes.
El Amor, sólo se manifiesta si lo Vives...
El Amor, sólo nace, si lo engendras..."

- Escucha: La Soberana de la Tierra ha hablado -

PAOLA

domingo, 29 de julio de 2012

EL REGRESO A GINNUNGA




No existía el aire, ni la tierra, ni el mar.
No existía el perfume de las flores
ni el aroma de los vientos.

No estaban a la vista los dioses ni los hombres.
Ni el adentro ni el afuera.
Ni el arriba ni el abajo.
Ni lo bueno, ni lo malo.

No llorábamos. Ni reíamos.
No estábamos apurados por llegar.
Ni importaba dónde llegar.
Ni con quién.
Ni por qué.

No estabas vos, ni él, ni yo.
No éramos ni el chocolate, ni el café, ni los héroes, ni los verdugos.
No sabíamos. No ignorábamos.

Sólo era El Eterno Abismo.
Y era El Padre, presente en el Perpetuo Crepúsculo.

En un solo instante se dividió la Nada. Y se hizo el frío y la oscuridad.
Y se formó la luz y el calor.
Y ya dejamos de Ser para Estar.
Y para Parecer.

El vapor se elevó de los eternos hielos envenenados y contaminó a hombres y bestias.
Y cada capa formó un velo que nos ocultaba.
A nosotros. Y al Padre.

Y surgieron los dioses. Odín. Y Thor. La guerra y la desolación.
Y comenzó el hambre y los triunfos.
Y las risas y el goce.
La sensualidad y la traición.
El amor y el desamor.
Los lobos y la Luna.

...millones de eones acontecieron...
Es hora de volver a Ginnunga...

PAOLA

viernes, 29 de junio de 2012

DUDA



¿Y si sólo tenemos que construir el Arca?
¿Si no hay nada después de la inundación?
¿Y si no hay Inundación?
¿Y si los peces mueren en el agua?
¿Y los perros mueren en la tierra?
¿Y si la vida se hace vida después de la muerte?
¿O la muerte es ésta y la vida aquella?
¿Y si no ocurre?
¿Y si ocurre, pero no como anhelamos?

Nos seguimos preguntando.
Nos seguimos casando. Y cazando.
Tenemos niños que nos suceden.
Y proyectos que nos preceden.

Tenemos siglos de memorias atascadas en el alma.
Y un sinnúmero de huellas impregnadas en las sienes.

Las alas están húmedas de tanta lluvia acaecida.
No podemos respirar en tanta marea alta.
Nos agobian los huesos y no podemos ver el bosque ante tanto árbol entumecido y aletargado.

Nos llaman las distantes voces del Universo.
Construye el Arca.
Nos dicen.

Y seguimos pensando que todas son patrañas...

PAOLA

viernes, 22 de junio de 2012

EL SONIDO DE TU NOMBRE



Cuando niña leí un libro que nombraba tu nombre.
Una pequeña protagonista soplaba en su mano y lo decía.
Y lo enviaba al cielo.
Y lo acompañaba en su vuelo con sus dulces ojos celestes.

Desde ese día busqué tu rostro en todos tus nombres.
Y me resonaba el alma cuando lo escuchaba...
Tal vez, porque es tan parecido al mío
tan gemelo
tan íntimo
tan amado.

Mis labios lo suenan. Y lo degustan.
Cada letra se desliza dulcemente por mi boca y se lanza en un batir de alas
a la libertad del éter.

Tu nombre, amor mío,
ese que me enamoró de niña
y que busqué, sin buscarlo, en cada hombre que lo portaba.
O que no, pero te representaba.

Y hoy lo entiendo. En un destello de luz en un día quieto:
Siempre estuvo en mí, pegado a mi alma.
Tu nombre de Santo, de Apóstol.
Tu nombre tan bíblico, mi amor, y sin embargo
tan de hombre terrenal, masculino.
Fuerte. Inmenso...

Tu nombre que es el mío, también.
Y que hoy lo comprendo. Tan claro. Tan simple.
Como si la respuesta siempre hubiera estado ahí.
Como los sonidos de cada letra del tuyo
que completan, junto al mío, mi nombre...


PAOLA

sábado, 21 de abril de 2012

AL AMADO



Te contemplo. Largamente, te contemplo.
Descubro tu cuello de hombre, sutil y profundo. Fuerte. Amoroso.
Observo embelesada la caída de tu pelo. Desaliñado y rubio.
Que cae como si no quisiera sobre tu cara.
Tus ojos de niño asombrado. Tu mirada de hombre, certera. Pura. Masculina y noble.

Veo tus labios que encierran palabras que no se dicen tan fáciles.
Boca que amo, intensamente y de manera inocente y, a la vez, apasionada.

Miro sin mirar tu interior de Caballero Andante.
Tu espíritu de Héroe indomable y sublime.
Tu alma de Guerrero.
Tus sueños de Ángel  Justiciero.
Tu cuerpo de mortal. Hermoso y fugaz.

Hombre que espero - Y no - que llegues a mi vida.
De esta vida de la que nunca te has ido.
Que siempre nos buscamos.
Cabalgando eones, rastreando las huellas de nuestros principios.

Nos intuimos en algunas ocasiones.
Sé lo que piensas, o lo que estás sintiendo.
O creo saber lo que estas queriendo decir cuando dices otras cosas. O cuando callas.

Amor mío.  Soy tu sempiterna compañera.
Soy tu razón de búsqueda.
Soy tu Eterna Alma Enamorada.

PAOLA

jueves, 5 de abril de 2012

LA SENDA HACIA LA CRUZ


Sangra el cuerpo, Señor.
Cada gota mancha el sendero que lleva a la cima del Gólgota.

Sangra la vida, Señor.
Cada latigazo se hace aún más profundo en el dolor.
Y por eso, tal vez, menos se sienten cuando tocan las llagas.

La carga es muy pesada, Señor.
Lastiman las heridas la gruesa madera de la Cruz,
que astillan los hombros purpúreos de dolor.

El camino es largo y penoso, Señor.
Y la cumbre parece aún cada vez más lejana, a pesar de tanto transitado.
Los últimos pasos parecen eternos. Insostenibles.
El peso es ancho. Y tan angosta se presenta la senda.

Los ojos se iluminan en la Muerte, Señor.
Tras lenta agonía de martirios
ahora pueden entender el Misterio...

El alma comprende el porqué del dolor, Señor.
Y las alas se despliegan, entonces, jubilosas.
Retornando simplemente al principio de este Tiempo.
Perdonando vidas, pecados, temores, atrasos.

Sangre derramada, que purifica males.
Muerte mutilada, que trae Redención y Gloria.
Espíritu puro, que encarna para morir.
Y resucitar. Al tercer día.

PAOLA

viernes, 30 de marzo de 2012

SIRENA


Los pasos perdidos de un suspiro largamente postergado se asoman hoy
rodeando tu cuello de ninfa desgastada.

¿Qué es el amor?, te preguntas.
Si después de tantos siglos de vida nunca lo has experimentado…
Qué puedes saber debajo de profusos mares, cómo se siente el húmedo beso de una boca enamorada…

¿Qué es la pasión?, te preguntas.
Si en tus piernas de pez no hubo nunca la caricia de unas manos cargadas de emoción y fuego.

Bajo los colosales océanos visitaste el Cielo y el Infierno.
Una y otra vez.
Bajo los corales rojos de antiguas épocas nadaste vestida de púrpura y cristal.
Tus cabellos de arrecife y miel, en el límpido fulgor de las gotas, se mezclaban
y parecían que volaban: libres, suaves, etéreos.

Mezcla inocente de ser acuático y terrestre.
Bruja para algunos, Maga para otros.
Pero siempre lejana, imposible, intangible...

Tu canto vibró en la inmensa desolación de los tiempos.
Espantando a algunos, cautivando a otros.

Pero siempre intocable.
Siempre ausente.
Siempre sagrada.
Siempre maldita.


PAOLA

sábado, 10 de marzo de 2012

IGNICION


"En su propio fuego se incinerarán" (H.B.)

FUEGO.
Calor que sube por el cuerpo.
Incendiando atardeceres.
Arrasando voluntades.
Quemando conflictos.

Tu vida será Sudor y lágrimas.
Parirás con dolor.
Llorarás por los muertos.
Te castigarás por tus pecados.
Gozarás y te flagelarás por eso.
No mostrarás tus vergüenzas.

La pira se enciende y se eleva.
Asalta los caminos del vacío sepultado y fulmina los preceptos.

Las llamas entran por la puerta estrecha.
Tu humanidad se quema.
Tus sentimientos se hacen cenizas.
Las cenizas se esparcen en tus mejillas y luego desaparecen.

Tengo siglos de Agua.
Tuve siglos de Tierra.
Es el tiempo del Fuego.

Tal vez luego venga el Aire... O la Nada.

PAOLA

miércoles, 22 de febrero de 2012

NO QUEDA MAS QUE EL VIENTO


Tardé muchos días en reaccionar. Tal vez porque estaba metida en una vorágine laboral que me impidió “darme cuenta” que el Flaco se había ido…

Puntal de mi pre adolescencia, cuando toda la poesía comenzaba a mezclarse en mis venas. Por ese entonces amaba los poemas de mi abuela, y también los de Rimbaud y los de Bécquer. Esa rara mezcla que hacés cuando tenés 12 años: Escuchar los Wawancó y morirte de amor por un pelilargo León Gieco que se asomaba en Prima Rock.

Y fue por esos días, hace más de 30 años ya, que un primo (siempre hay un primo mayor que te “instruye”) me dijo: “escuchá esto flaca, aprendé de música” y me regaló un casette de 60 minutos donde tenía grabadas canciones de Serú Giram y de Luis Alberto Spinetta. Peperina. Y Artaud, precisamente.

Lo primero que me sorprendieron fueron esas guitarras distorsionadas de Cantatas de Puentes Amarillos. Pero como toda mujercita en ciernes que se precie, amé Todas las Hojas son del viento. Tanto, que la escuchaba todo el día, dejando la tecla REW totalmente desgastada.

Y eso fue el principio de mi viaje por el espacio junto a Luis y su Capitán Beto. Me fui a una vieja y ya cerrada casa de música que existía en mi ciudad y me compré varios “TDK” y le pedí al dueño que me grabara todo lo que tuviera de Spinetta.

Y fue entonces que me sumergí en un mundo mágico donde los duraznos sangran, las muchachas tienen ojos de papel, donde somos invisibles y tenemos alma de diamante, donde la canción llega hasta el sol y los niños escriben en el cielo. Conocí el mundo de los kamikazes, el jardín de los presentes, las águilas de trueno y me convertí en barro, tal vez…

Fui creciendo y mis gustos fueron disparándose hacia otros lugares. Conocí el rock en todas sus manifestaciones, amé y odié por momentos al pop, me reconocí en el folclore, aprendí a amar el jazz y al tango. Fui parte de una generación que comenzó a crecer con Piluso y Balá, pasó su adolescencia en una guerra de Riff contra Charly (a la que luego se sucedió Sumo contra Soda), y luego llegó la juventud de la mano de mucha música bajo el puente.

Pero siempre, el hilo conductor, creo que, por lo menos en mi, fue el Flaco Spinetta. Con su banda Jade, con los Socios del Desierto o en solitario. Cada disco suyo era esperado por mí y apenas salía lo compraba. Y siempre me pasaba lo mismo: lo escuchaba… y no lo comprendía. Lo volvía a escuchar: lo empezaba a degustar. Luego, lo de siempre: lo devoraba.

La lírica de Spinetta fue siempre lo que me causó mayor atracción. Su forma de escribir. Su esoterismo, sus canciones que dicen cosas que no dicen a simple vista. Su poesía encriptada que fui descubriendo con el tiempo, cuando yo fui haciendo mi propio camino. Un camino que él me fue marcando, también. Un camino profundo hacia un interior confuso. Un interior que se ilumina cuando vamos despertando, cuando nuestro ser estalla, cuando cantamos toda la vida, cuando nos atrevemos a trepar a los techos porque ya llega la Aurora…

Y su lírica es inmortal y etérea, como lo es su música. Infinita y mágica. Siempre, cuando escucho un disco de Spinetta, sea el que sea, de 1971 o de 2010 me causa asombro ver como no ha envejecido su música. Como no “suena a viejo” como cuando se escuchan otras bandas de esa misma época.

Dulce Flaco. Eterno como sus bandas eternas.

Es por eso que hoy, cuando su cuerpo ha muerto, su esencia continúa en el Jardín de los Presentes… Y eso será siempre así… quedándose o yéndose…

PAOLA

domingo, 5 de febrero de 2012

EL MIEDO

Cuando surge El Miedo sólo me queda observarlo.

Ver como se atornilla en mis rincones oscuros.
En esos rincones donde sabe que puede hacer bien su trabajo.

Tiene rostro deforme, entre asustado y pavoroso.
Sus ojos no brillan, más bien son glaucos y atormentados.
Parece un niño grande y bobo, torpe y descontrolado
que se choca las paredes y babea cuando habla.

Mis sentidos se adormecen cuando él aparece
quedan como supeditados a su balbuceo amorfo y sin sentido.

Mis defensas caen tantas veces rendidas a sus pies gigantes que pisan mi otrora confianza.

El miedo crece tan seguro.
Sabe de su victoria asegurada entre los débiles.

Cuando lo observo detenidamente se siente como avergonzado.
Mira para los costados buscando un apoyo que no existe.
Lo miro fijo a los ojos sin bajarle la mirada y entonces su balbuceo se vuelve fuerte grito.
Tal vez creyendo que gritando puede poseerme
(y por qué no lo iba a creer, si tantas veces lo ha logrado)

Si flaqueo, se vuelve más amable y sigue cavando en mis entrañas.

Pero si me doy cuenta de su idiotez, y lo miro y me río de sus pobres argumentos
-porque ¿qué es importante en la vastedad del universo?-
se va empequeñeciendo.
Volviéndose más torpe y menos quejumbroso.

Y a veces, - sólo a veces-
suele desaparecer...

PAOLA