
Soles de otoño arrasan tempestades
y la calma que antecede a las mareas
me ronda por el cuello esta mañana en este mes de transición.
Tu alma no espera esta agonía
pero la intuye
y sabe que es en ella donde nace.
Miles de pájaros danzantes sobrevuelan este día fatigado.
Y su canto no resuena.
Solamente se atisba en tu regreso.
Allá, a lo lejos, tras las cumbres nubosas del altillo
apareces como un águila trashumante en su vuelo
con tu rostro despejado de pudores
y tus hombros blancos de azahares.
Nadie que no quiera, puede verte.
Con tu paso reverencias los sentidos de los que Son.
Y traes Resplandor y Dolor en las murallas.
En las cumbres de tus cabellos ígneos traes
Desolación y Bienaventura.
Amor y Muerte.
Amanecer y Ocaso.
Sueño y Vigilia.
Guerra.
Y Paz.
PAOLA






