Bienvenidos al sitio donde con toda humildad publico las canciones que mi Daena me dicta. Me susurra despacito cada palabra a ese oído que no es el físico, sino que está mucho más allá de mi entendimiento humano. Porque lo esencial, como diría el Principito, es invisible a los ojos...



sábado, 21 de abril de 2012

AL AMADO



Te contemplo. Largamente, te contemplo.
Descubro tu cuello de hombre, sutil y profundo. Fuerte. Amoroso.
Observo embelesada la caída de tu pelo. Desaliñado y rubio.
Que cae como si no quisiera sobre tu cara.
Tus ojos de niño asombrado. Tu mirada de hombre, certera. Pura. Masculina y noble.

Veo tus labios que encierran palabras que no se dicen tan fáciles.
Boca que amo, intensamente y de manera inocente y, a la vez, apasionada.

Miro sin mirar tu interior de Caballero Andante.
Tu espíritu de Héroe indomable y sublime.
Tu alma de Guerrero.
Tus sueños de Ángel  Justiciero.
Tu cuerpo de mortal. Hermoso y fugaz.

Hombre que espero - Y no - que llegues a mi vida.
De esta vida de la que nunca te has ido.
Que siempre nos buscamos.
Cabalgando eones, rastreando las huellas de nuestros principios.

Nos intuimos en algunas ocasiones.
Sé lo que piensas, o lo que estás sintiendo.
O creo saber lo que estas queriendo decir cuando dices otras cosas. O cuando callas.

Amor mío.  Soy tu sempiterna compañera.
Soy tu razón de búsqueda.
Soy tu Eterna Alma Enamorada.

PAOLA

jueves, 5 de abril de 2012

LA SENDA HACIA LA CRUZ


Sangra el cuerpo, Señor.
Cada gota mancha el sendero que lleva a la cima del Gólgota.

Sangra la vida, Señor.
Cada latigazo se hace aún más profundo en el dolor.
Y por eso, tal vez, menos se sienten cuando tocan las llagas.

La carga es muy pesada, Señor.
Lastiman las heridas la gruesa madera de la Cruz,
que astillan los hombros purpúreos de dolor.

El camino es largo y penoso, Señor.
Y la cumbre parece aún cada vez más lejana, a pesar de tanto transitado.
Los últimos pasos parecen eternos. Insostenibles.
El peso es ancho. Y tan angosta se presenta la senda.

Los ojos se iluminan en la Muerte, Señor.
Tras lenta agonía de martirios
ahora pueden entender el Misterio...

El alma comprende el porqué del dolor, Señor.
Y las alas se despliegan, entonces, jubilosas.
Retornando simplemente al principio de este Tiempo.
Perdonando vidas, pecados, temores, atrasos.

Sangre derramada, que purifica males.
Muerte mutilada, que trae Redención y Gloria.
Espíritu puro, que encarna para morir.
Y resucitar. Al tercer día.

PAOLA